Encajar Martes, 7 Abril, 2009
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Hoy he comido en uno de los restaurantes más caros de Madrid. Más caros, con más solera y con su correspondiente Estrella Michelín. En la mesa éramos 7 personas. 6 ingenieros y un arquitecto. Yo el más joven, 10 años más joven que el siguiente y el único sin camisa.
Desde ese restaurante, desde la ventana, se ve la Plaza de España con sus zonas de césped llenas de guiris y de oficinistas que se bajan a comer sus tuppers o sus ensaladas del McDonalds tomando el sol… Y yo me he descubierto a mí mismo mirando por esa ventana, dejando de escuchar, o de oír, una sesuda disertación sobre “los toros no son lo que eran”, y queriendo estar al otro lado del cristal, pagándome yo una ensalada prefabricada y comiendo en el césped con mi psicóloga (la de pago no, la otra) en lugar de comiendo un platito de diseño tras otro…
Momentos como este son los que me recuerdan que no acabo de encajar, que antes o después tendré que aprender a hacerlo o encontrar un sitio en el que esté cómodo, que aunque todo vaya bien, es circunstancial.
En los buenos momentos es importante mantener la guardia alta. Aunque tengo curiosidad por saber qué pasaría si la dejo caer…
todo es circunstancial, y todo cambia
y entiendo esa sensación, ese sentir que no encajas, que todo te es ajeno, ese sentimiento de oveja negra… con el que hay que aprender a convivir, no para cambiar, sino para que no te cambien,
me alegra verte de nuevo por aquí!!
En esos sitios siempre me encuentro descolocado, pienso mucho más si estoy sujetando bien el tenedor, si la servilleta la tengo en su sitio, si “pego” con el restaurante… Por eso prefiero uno menos “in” y disfrutar de comida, compañía y demás. Respecto a bajar la guardia… Es taaaan cansado mantenerla siempre en alto. Hay que buscar los lugares y las personas con las que poder bajarla… Creo…
Sonríe, Cereal… eso no es más que trabajo. Siempre te quedará tiempo para compartir conversaciones agradables tirado en un parque con quien tú elijas. Tú al menos tienes más de una opción: te permites el lujo de comer en lugares privilegiados como ese aunque la compañía no sea la ideal… ¿Por qué crees que las personas que veías desde la ventana eran más felices que tú? Seguramente comían también con compañeros “obligado”… y encima una ensala en un tupper.
Un beso!
Esa sensación creo que es tremendamente buena, que te redescubre a tí mismo que no eres un Snob.
Aunque ahora no caigo si eso era bueno o no…
Al final lo importante es distinguir entre lo que tienes y lo que quieres hacer. Parece que por ahora tu lo tienes claro. Disfrútalo para cuando la situación cambie.
Si no eras tu el que pagaba, igual hubiera estado bien simplemente dejarte llevar y disfrutar, jajaj… Que los cespedes y las ensaladas estarán siempre ahi….